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Sexualidad

¿Qué es sexualidad?

Es una forma de expresión de los seres humanos asociado a los procesos biológicos psicológicos, sociales, culturales del sexo.

Pareja Sexo e independencia forman un vínculo indisoluble. El sexo es la fuerza biológica que impulsa a un adolescente a buscar su pareja, el tabú del incesto asegura que esa pareja proviene de fuera de su propio círculo familiar. El tabú del incesto, presente en casi todas las culturas, tiene varios significados. Primero, anula una peligrosa causa de discordia familiar, al excluir la posible rivalidad sexual. Segundo, une diferentes familias, estimulando la cohesión social. Tercero, espolea la independencia del joven al forzarle a buscar experiencias sexuales fuera del círculo familiar. Los adolescentes que, por una u otra razón. se quedan en casa pueden seguir siendo dependientes e inmaduros. Como trasfondo de estas consideraciones psicológicas y sociales, está la posibilidad biológica de que las uniones incestuosas concentren en la familia defectos genéticos y produzcan graves anormalidades mentales o físicas.

Las experiencias sexuales de los jóvenes, que a menudo provocan angustia en los padres, son en realidad una necesidad biológica. son una fase en el desarrollo de la independencia del adolescente, pero también un modo de hacer descubrimientos en el mismo campo sexual.

Durante la adolescencia, chicos y chicas puede que realicen practicas masturbatorias, solitarias o mutuas, pudiendo ser, en este caso, con compañeros de su sexo o del contrario. Son corrientes las experiencias homosexuales esporádicas, que no se deben interpretar como una orientación permanente del joven en una dirección homosexual. En la mayoría de casos no se debe temer que tales contactos tengan ningún efecto duradero. Los especialistas creen que aquellos que se convierten en homosexuales permanentes lo hacen así en parte por una predisposición genética y en parte por influencias emocionales durante la primera infancia.

Los cambios de pareja, tan característicos de la adolescencia, son también biológica y psicológicamente saludables. ¿Cómo iban a aprender sus verdaderas preferencias los chicos y las chicas adolescentes si no se les permitiese elegir y obtener experiencias con distintas parejas? Puede que los padres estén satisfechos si su hijo sale “formalmente” con la hija de los vecinos y después se casa con ella; pero los psicólogos, que han visto cómo muchos de esos matrimonios se rompen en la madurez, confían más en la seguridad futura de un matrimonio cuando el chico y la chica han tenido mayor numero de experiencias con parejas distintas.
También resulta valiosa la esencial intimidad de lo sexual para estimular la independencia del adolescente. A menudo, los padres se angustian en demasía porque sus hijos adolescentes no se confían a ellos; algunos llegan a leer los diarios y las cartas privadas de sus hijos. Otros, ofendidos, intentan obligar a sus hijos a que les cuenten todo, como solían hacer de pequeños. Pero los secretos son una parte necesaria en la evolución hacia la madurez y se deberían respetar como algo propio del natural impulso hacia la independencia.

En cualquier caso, la mayoría de los secretos de los adolescentes son inocentes, y los que no lo son es mejor que los compartan otros adultos que no sean los padres. La intimidad es un derecho de todos los seres humanos, de cualquier edad y sexo; las confidencias forzadas sólo conducen al resentimiento. Por otra parte, los adolescentes también necesitan compresión y por ello pueden precisar confiarse a algún adulto, aunque es preferible que no sean los padres. Es habitual, aunque algo desconcertante, que los padres encuentren más fácil el que se confíen a ellos los hijos adolescentes de sus amistades que el que lo hagan los suyos propios de la misma edad.

Es típico que los adolescentes se debatan entre impulsos contradictorios. Su deseo de tener secretos se opone a su necesidad de ser comprendidos por los adultos. Sus deseos de vivir sus propias vidas se enfrentan con la necesidad de pedir consejo sobre muchos aspectos de la vida con los que aún no se han enfrentado. En la práctica, les es difícil ser independientes si tienen que pedir dinero a las adultos. Es difícil mantener en secreto un compromiso social o una cita, si necesitan desesperadamente que se les aconseje y tranquilice sobre lo que se tienen que poner y cómo deben comportarse. El depender de los padres impone restricciones mal recibidas y a menudo conduce a frustraciones, pero también la independencia conlleva una ansiedad indeseable. Sólo una mutua tolerancia entre padres e hijos adolescentes logrará ayudar en esta fase difícil, evitando conflictos continuos

Una solución viable para reducir esta inevitable y necesaria tensión entre padres e hijos adolescentes es la organización de la vida familiar y de la sociedad de forma que los jóvenes siempre puedan hallar algunos adultos, conocidos y de confianza, ajenos a la familia. a quienes recurrir en cualquier momento en busca de ayuda y consejo. Un adulto no directamente implicado puede ser mas comprensivo y tolerante con un adolescente que se rebela contra sus padres. En las amplias familias de algunas culturas, los jóvenes pueden tratar amistosamente con adultos que se interesan por ellos, pero que no son sus padres. Cuando los padrinos no eran meras figuras de ritual, podían hacer el papel de confidente y amigo de su ahijado, con ventajas para este y para sus padres. Esta podría constituir muy bien una magnifica razón para resucitar la figura y el papel real del padrino tradicional.


Créditos de las imágenes:
Naccho
http://flickr.com/photos/naccho/

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