Conjunto de fenómenos del comportamiento, cognoscitivos y fisiológicos, que se desarrollan luego del consumo repetido de una sustancia psicoactiva.
Proceso por el cual el cuerpo y la mente de una persona se acostumbran a consumir una droga para experimentar sus efectos o para no sentirse mal por no consumirla.
Las drogas son sustancias de origen natural tales como el tabaco, alcohol, café, hongos alucinógenos, cocaína; o de origen sintético como el thiner, pegamentos, anfetaminas, metanfetaminas, LSD, barbitúricos.
Producen adicción al actuar sobre el Sistema Nervioso Central estimulándolo o deprimiéndolo, provocando tras un tiempo de frecuente consumo cambios y alteraciones orgánicas como la tolerancia, la dependencia física, el síndrome de abstinencia y la neuroadaptación.
Signos clínicos y del comportamiento y otras evidencias, como la sustancia psicoactiva que posee la o el usuario, o declaraciones de terceras personas bien informadas.
Patrón desaptativo de consumo de sustancias que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por 3 o más de los ítems siguientes en algún momento en un período de 12 meses
Es la necesidad del organismo de consumir la droga; se manifiesta por alteraciones físicas y mentales cuando se suspende su consumo de manera brusca.
Uso continuo y hasta compulsivo de una droga, en donde el individuo piensa y siente que sin ella no podrá realizar adecuadamente sus actividades y se aferra a seguir consumiéndola.
Etapa en la que el organismo físicamente se ha adaptado a la droga y necesita de dosis mayores para sentir los mismos efectos que al inicio, es decir, el cuerpo se va acostumbrando a funcionar con droga en su interior.
Es el conjunto de signos y síntomas, más o menos intensos, que se presentan cuando se suspende el consumo de la droga; estos son diferentes y dependerán del tipo de droga, tiempo de consumo, cantidad y características propias de la persona que lo consume.
Baja autoestima, poca tolerancia a la frustración, sentimientos de soledad, depresiones o deseo de sensaciones “fuertes”.
Desintegración de la familia, por separación, divorcio o muerte de alguno de los miembros; problemas de comunicación, por malos tratos o, sobreprotección.
Facilidad para adquirir la droga, las pocas oportunidades de desarrollo de las y los jóvenes, así como la excesiva publicidad de las bebidas alcohólicas y del tabaco